Mgay’s Blog

Archive for Mai 2009

La normativa en España regula al menor como objeto de publicidad y también como destinatario de la misma. Últimamente se ha observado un interés creciente por comprender y abordar el polémico problema de la relación entre la publicidad y los menores, tanto por parte de la Administración como de las organizaciones sociales y los ciudadanos en particular. Pero, al mismo tiempo, este interés ha tenido su correlato en la importancia que los niños y jóvenes han alcanzado con relación a los medios de comunicación, bien como público objetivo de dichos medios, bien como elemento presente en el contenido de los mismos.

En cuanto al menor como objeto de publicidad, el mensaje que va dirigido a él tiene que respetar una serie de condiciones, como por ejemplo que el mensaje no puede ser discriminatorio, ni violento, ni que lo perjudique en su desarrollo moral y físico. Actualmente muchos de los anuncios dirigidos a los adultos se hacen utilizando a niños, como por ejemplo el anuncio de la selección catalana donde, a parte de ser publicidad para adultos, hay una discriminación, puesto que unos se quitan la camiseta y otro, que no se la quita, queda rodeado por los demás.

Además, se está protegiendo cada vez más la figura del menor, lo que hace que la opinión pública se active y empiecen a haber polémicas sobre si eso es o no legal o ético. Legalmente, no hay ningún artículo de la Constitución Española que prohíba hacer publicidad con menores, aunque sí que existe uno que denuncia la discriminación por cualquier motivo (artículo 14 CE). Por este motivo, ya no nos enfrentamos solamente al ámbito legal, sino que entramos en un asunto ético y legítimo. Es por eso que este tipo de anuncios genera tanta polémica, porque las cuestiones éticas son algo más subjetivas.

Anuncis

En los inicios más remotos del periodismo la información se transmitía de oreja a oreja, por medio de embarcaciones, por carta y hasta con palomas voladoras. Ahora, todo el mundo puede informar y no sólo al periodista sino al mundo entero. Al principio, la información sólo se leía en papel sin imagen, luego se escuchaba por radio, más tarde se añadieron imágenes en blanco y negro a las informaciones y después llegó el color. Ahora, tenemos mucha información, a todo color y de todo el mundo.

Normalmente un diario se diferenciaba del otro por la calidad de información, la ideología, sus periodistas, sus imágenes…Ahora, además, se tiene en cuenta su versión en digital. Los usuarios acuden a los diarios digitales no solamente para informarse sino también para decir la suya, opinar y proporcionar informaciones nuevas. Los medios cada vez son más interactivos y cada vez tienen más en cuenta la opinión de sus lectores. Sin duda, esto es el resultado de Internet y de la globalización que ha hecho que nuestras mentes se abran a nuevas expectativas. Cada vez nos volvemos más tolerantes. Antes, era impensable dejar que un lector opinara sobre el escrito de un periodista. A días de hoy al lector se le ofrece un gran abanico de posibilidades para que diga lo que piensa.

En cuanto al lector que informa no creo que, en ningún caso, se pueda comparar con el trabajo de un periodista. Pero, sin duda, es de gran ayuda. Con los diarios electrónicos y la nueva moda de aportar información propia, las informaciones pueden ser más completas y transmitirse al momento que ocurren los hechos. Todo el mundo dispone de cámaras para hacer fotografías y grabar, de un ordenador conectado a la red para pasar la información y de un teléfono móvil para avisar desde dónde sea. Las nuevas tecnologías han favorecido a la información y a este “nuevo periodismo”: interactivo y con la firma, también, de los lectores.

No voy a entrar en los factores negativos que podría suponer esta novedad en la información, simplemente porque pienso que tiene más puntos positivos que negativos y los malos no creo que lo sean tanto. Con Internet se ha multiplicado la información, la gente que accede a ella y, por lo tanto, la oferta de proveedores de esta información. Cada vez son más los medios que quieren destacar en la red y, para ello, hacen mucho uso de este recurso “lector al habla”. Siempre usando filtros y controlando todo lo que llega, sino sería imposible aceptar que los lectores participaran en el medio. Por eso, un lector nunca podrá decirse que es periodista. No creo que Internet sea una amenaza para los periodistas, como muchos creen. Todo lo contrario, Internet y este nuevo periodismo participativo puede aportar mucho a las informaciones y al periodismo en general.